Cuando al fin tomamos la determinación de eliminar de una vez por todas el vello indeseado, generalmente siempre surge a continuación la siguiente pregunta: ¿Pero, y cuánto me costará?
Porque, cada día más la información sobre los beneficios para la erradicación definitiva del vello por medio de los aparatos de depilación láser es más extensa y generalmente ya son de dominio público todos los sistemas de depilación por esta técnica. Sin embargo, lo que no solemos conocer es cuanto nos costará la experiencia y tememos que un tratamiento de este tipo nos suponga un gran desembolso para nuestra nuestra economía.
Por regla general, los precios están directamente relacionados con el número de sesiones, por pulsaciones y por tiempo requerido. Si se contrata por número de sesiones, cada sesión tendrá un precio, que se multiplicará por el número de veces que hayan sido necesarias y ese será el precio final. Otra opción es que nos calculen el número de sesiones y podremos saber el precio por adelantado, además de que así posiblemente consigamos un descuento interesante.
También existen clínicas de depilación láser que suelen cobrar un precio fijo, al margen del número de sesiones y del tiempo que necesiten para realizarte un tratamiento completo de depilación definitiva. Claro que, estos precios se estudian previamente y se aplican en función de la cantidad de vello a erradicar, la destreza que posea el especialista y la velocidad del aparato láser encargado de realizarla.
Si acuerdas que te cobren por pulsaciones, el precio irá en función del número de éstas que hagan falta. Las primeras sesiones suelen resultar más caras que las siguientes, ya que cada vez existirá menos vello que habrá que hacer desaparecer.
Por regla general, cada persona es un caso diferente, lo que hace que los precios también lo sean, en función de varios factores a tener en cuenta en función de las características personales de cada uno, influyendo ésto en el número de sesiones que se necesitarán. Por eso, es conveniente en nuestra primera consulta pedir al especialista que nos diga el número de sesiones que necesitaremos para que nuestra depilación láser sea gratificante y exitosa. Para ello, tras un estudio personalizado de nuestro cuerpo y de las zonas a tratar, el médico podrá calcular el tiempo que hará falta y las sesiones que requerirá nuestro caso en particular.
Aunque no es conveniente obsesionarnos por conseguir el precio más barato, ya que puede ser en detrimento de la profesionalidad y del servicio que nos van a prestar, sí es recomendable aprovechar las promociones que presentan a veces las clínicas de depilación láser y si podemos pagar por adelantado, posiblemente consigamos también un descuento significativo para nuestro bolsillo. De todas formas, nunca debemos olvidar que si decidimos realizar un tratamiento de depilación definitiva, siempre debe primar la calidad y la profesionalidad del especialista sobre el ahorro que podamos conseguir.
El láser Rubí se está utilizando de forma generalizada desde hace ya más de tres años, alcanzando unos niveles de efectividad para la depilación láser definitiva muy positivos, ya que se obtienen muy buenos resultados permanentes en prácticamente todas las aplicaciones que se realizan. Además, contínuamente se están llevando a cabo investigaciones intensas con el fin de perfeccionar aún más este sistema de depilación láser.
El láser Rubí es ideal tanto para el hombre (depilación masculina) como para la mujer (depilación femenina) ya que su aplicación solo afecta al folículo piloso, evitando que la piel pueda ser dañada en ningún momento. Otra particularidad que tiene es que consigue abarcar con cada pulsación de láser una zona bastante considerable de vello, de alrededor de un centímetro, lo que equivaldría a la eliminación de entre diez y quince vellos cada vez.
El láser Rubío se utiliza para pieles claras, con fototipos I y II y dado que su alcance no suele tener mucha profundidad resulta ideal para zonas como la cara. Durante su aplicación se suelen utilizar geles para enfriar y donde se consiguen resultados excelentes es cuando se aplica sobre vello oscuro.
Las reglamentaciones médicas de todo el mundo aclaran que, salvo que resulte imprescindible para su salud o la de su futuro hijo, las mujeres embarazadas jamás deben recibir ningún procedimiento médico, como sería el caso de la depilación láser, ni tomar ningún tipo de medicación. Por lo tanto, cualquier clínica profesional y seria debería tener ésto muy en cuenta y desaconsejar las sesiones de depilación con máquinas láser a cualquier mujer en período de gestación que lo solicite.
Téngase en cuenta que el cuerpo de la mujer embarazada suele rechazar todo lo que se produce de manera anormal en su cuerpo, tal sería el caso de la depilación con láser, a la que habría que añadir también la depilación con cera. ya que es frecuente que la mujer llegue hasta a sentirse alérgica a la cera. Otro motivo importante son los drásticos cambios hormonales que ocurren durante la etapa del embarazo, aumentando considerablemente los niveles de progesterona, que suele ser la cuusa principal del hirsutismo. Es relativamente frecuente encontrar mujeres embarazadas a las que han nacido vello en la zona abdominal.
De todas formas, parece ser que la utilización del láser en depilación, al soportar el cuerpo solamente un efecto termico que alcanza una profundidad máxima de 4 mm. no tiene por qué resultar perjudicial para el feto, ya que solamente se actúa sobre la piel del paciente.
Como ha ocurrido a un gran número de avances científicos, la fotodepilación fue un descubrimiento casual que tuvo lugar cuando se eliminaban tatuajes con técnica láser. La observación hizo que se apreciase que las zonas donde incidía el láser quedasen totalmente depiladas. Todo ésto hizo que se iniciasen investigaciones sobre la reacción del láser en el vello hasta que fue evidente que esta aplicación del láser para la eliminación del vello resultaba un gran avance en el mundo de la depilación. A raiz de ahí, aparecieron numerosos equipos, al que se añadieron nuevos sistemas de fotodepilación, como es el caso del IPL (luz pulsada intensa).
Aunque ya habían quedado sentadas por Einstein las bases de la formación del láser, hasta 1960 no comenzó a utilizarse el primer láser de Rubí y hasta el año 1996 no comenzron a aplicarse los primeros equipos de luz pulsada (IPL), fue en el año siguiente (1997) cuando se inició el uso del láser Alejandrita y en el año 1998 se comenzó a utilizar el láser Diodo.
Desde el principio las espectativas en el uso de esta técnica de depilación láser fueron ya bastante optimistas, conscientes del gran cambio que iba a suponer estos avances en el terreno de la erradicación del vello indeseado, dada la efectividad que estaba demostrando tener en cualquier zona del cuerpo. Todo ello, hacía pensar que con únicamente cuatro sesiones sería suficiente para conseguir alcanzar una depilación totalmente permanente y estética. Ese optimismo se vio poco a poco desvanecido, al ir comprobando que no todas las zonas del cuerpo son iguales para la depilación y que cada una de ellas requiere un tratamiento diferente y específico para conseguir buenos resultados y eliminar toto tipo de riesgo en los pacientes. Por ejemplo, se dieron cuenta de que existen zonas donde la depilación suele ser rápida y sin problemas, tal sería el caso de medias piernas o axilas; sin embargo, hay otras donde resulta más delicado el tratamiento, como sería el caso del cuello o la cara y también los casos de depilación masculina.
Con la fotodepilación se consigue eliminar los folículos pilosos mediante fuentes de luz coherente (láser) o fuentes de luz no coherente (IPL). Lo que se pretende con esta técnica es la destrucción selectiva del folículo piloso, sin provocar daños en zonas como la dermis o la epidermis; es decir, erradicar el vello sin quemar la piel del paciente. Los resultados se obtienen al utilizar con tiempos de emisión muy cortos pulsos de luz de alta energía, hasta conseguir mediante una alta temperatura que la estructura del pelo se dañe de manera irreversible y desaparezca completamente sin volver a nacer de nuevo. Claro que, para poder conseguir los resultados esperados harán falta varias sesiones, ya que solamente se puede actuar sobre pelo que se encuentre en crecimiento activo.



